3er. Dom Ord Ciclo C (Id=97)

Antífona de Entrada

Canten al Señor un cántico nuevo; hombres de toda la tierra, canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y en su templo belleza y majestad.

[Misa]

Se dice "Gloria".

Oración Colecta

Oremos:
Dios eterno y todopoderoso, conduce nuestra vida por el camino de tus mandamientos, para que, unidos a tu Hijo amado, podamos producir frutos abundantes.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El pueblo comprendía la lectura del libro de la Ley

Lectura del libro de Nehemías
8, 2-4a.5-6.8-10

El día primero del séptimo mes, el escriba Esdras trajo el libro de la ley ante la asamblea formada por hombres, mujeres y cuantos tenían uso de razón, y lo estuvo leyendo en la plaza de la puerta del Agua desde la mañana hasta el mediodía. Todo el pueblo, hombres mujeres y cuantos tenían uso de razón, escuchaban con atención la lectura del libro de la ley. Esdras, el escriba, estaba de pie sobre un estrado de madera levantado para la ocasión. Esdras, abrió el libro a la vista del pueblo, pues estaba más alto que todos, y al abrirlo, el pueblo entero se puso de pie. Esdras bendijo al Señor, el gran Dios; y todo el pueblo,
levantando las manos, respondió: "Amén, amén"; después se postraron y, rostro en tierra, adoraron al Señor.
Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, para que pudieran entender lo que se leía.
Nehemías, el gobernador; Esdras, el sacerdote y escriba y los levitas que instruían al pueblo, dijeron a todos:
"Este día está consagrado al Señor, nuestro Dios: no estén tristes ni lloren".
Porque todos lloraban al escuchar las palabras de la ley. Y añadió:
"Vayan a casa a comer alimentos exquisitos, beban licores dulces y manden algo a los que no han preparado nada, pues este día ha sido consagrado al Señor, nuestro Dios. No estén tristes, que el Señor se alegra al verlos fuertes".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 18, 8.9.10.15

Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Verba tua, Domine, spiritus et vita sunt

La ley del Señor es perfecta: da consuelo al hombre; el mandato del Señor es verdadero: da salvación al ignorante.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Verba tua, Domine, spiritus et vita sunt

Los preceptos del Señor son rectos: dan alegría al corazón; el mandamiento del Señor es claro: da luz a los ojos.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Verba tua, Domine, spiritus et vita sunt

El temor del Señor es puro: permanece para siempre; los juicios del Señor son verdad: todos justos por igual.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Verba tua, Domine, spiritus et vita sunt

Que te agraden mis palabras y mis pensamientos, Señor, roca mía, mi redentor.
Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Verba tua, Domine, spiritus et vita sunt

Segunda Lectura

Ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
12, 12-30

Hermanos: Del mismo modo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo. Porque todos nosotros, judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos recibido un mismo Espíritu en el bautismo, a fin de formar un solo cuerpo; y también todos participamos del mismo Espíritu.
Por lo demás, el cuerpo no está compuesto de un solo miembro, sino de muchos. Si el pie dijera: "Como no soy mano, no soy del cuerpo", ¿dejaría por esto de pertenecer al cuerpo? Y si el oído dijera: "Como no soy ojo, no soy del cuerpo", ¿dejaría por esto de pertenecer al cuerpo? Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podría oír? Y si todo fuera oído, ¿cómo podría oler?
Con razón Dios puso cada uno de los miembros en el cuerpo como le pareció conveniente. Pues si todo se redujera a un miembro, ¿dónde quedaría el cuerpo? Por eso, aunque hay muchos miembros, el cuerpo es uno. Y el ojo no puede decir a la mano: "No te necesito"; ni la cabeza puede decir a los pies: "No los necesito". Al contrario, los miembros del cuerpo que consideramos más débiles son los más necesarios, y a los que consideramos menos nobles los rodeamos de especial cuidado. También tratamos con mayor decoro a los que consideramos más indecorosos, mientras otros miembros que son presentables no lo necesitan.
Dios mismo distribuyó el cuerpo dando mayor honor a lo que era menos noble, para que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos de los otros. Si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; si un miembro recibe honores, todos los miembros comparten su alegría.
Ahora bien, ustedes forman el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo. Y Dios ha asignado a cada uno un lugar en la Iglesia: primero están los apóstoles, después los que hablan de parte de Dios, a continuación los encargados de enseñar, luego viene el poder de hacer milagros, el don de curar enfermedades, de asistir a los necesitados, de dirigir la comunidad, de hablar un lenguaje misterioso.
¿Son todos apóstoles? ¿Hablan todos de parte de Dios?
¿Enseñan todos? ¿Tienen todos el poder de curar enfermedades, o el de hacer milagros? ¿Hablan todos un lenguaje misterioso, o pueden todos interpretar ese lenguaje?
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la Buena Nueva y proclamar la liberación de los cautivos.
Alleluia. Evangelizare pauperibus misit me Dominus, praedicare captivis remissionem. Allelulia

Aleluya.

Evangelio

Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
1, 1-4; 4, 14-21

Gloria a ti, Señor.

Ilustre Teófilo: Ya que muchos se han propuesto componer un relato de los acontecimientos que se han cumplido entre nosotros, según nos lo transmitieron quienes desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, también yo he creído oportuno, después de haber investigado cuidadosamente todo lo sucedido desde el principio, escribirte una exposición ordenada para que llegues a comprender la autencidad de las enseñanzas que has recibido.
Jesús, lleno de la fuerza del Espíritu, regresó a Galilea, y su fama se extendió por toda la región. Enseñaba en las sinagogas y todo el mundo hablaba bien de él.
Llegó a Nazaret, donde se había criado. Según su costumbre, entró en la sinagoga un sábado y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, al desenrollarlo, encontró el pasaje donde está escrito:
El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a libertar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor.
Después enrolló el libro, se lo dio al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga tenían sus ojos fijos en él. Y comenzó a decirles:
"Hoy se ha cumplido ante ustedes esta profecía".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Oración de los Fieles


(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).

Por la santa Iglesia de Dios, para que busque cada día con mayor afán el rostro de su Señor, y sus fieles se esfuercen en purificarse de todas sus faltas y pecados, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Por los gobernantes, para que trabajen con interés y constancia por la paz y el bienestar, a fin de que reine entre los pueblos la justicia y la paz, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Por los enfermos, los encarcelados y por todos los que sufren, para que Dios, Padre de misericordia, venga en auxilio de sus males, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Por todos los que estamos aquí reunidos, para que el Señor nos conceda perseverar en la fe y progresar en el amor mutuo, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Celebrante:
Dios nuestro, que has enviado a tu Hijo, rey y profeta, para anunciar el Evangelio a los pobres, la libertad a los cautivos y a los ciegos la vista, escucha nuestras súplicas y haz que tu palabra resuene con fuerza en el mundo; y a nosotros, concédenos transformarnos en instrumentos eficaces de libertad y salvación para todos los seres humanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Señor, acepta con bondad los dones que te presentamos, y santifícalos por medio de tu Espíritu para que se nos conviertan en sacramento de salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La prenda de nuestra pascua eterna

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
En ti vivimos, nos movemos y existimos; y, todavía peregrinos en este mundo, no sólo experimentamos las pruebas cotidianas de tu amor, sino que poseemos ya en prenda la vida futura, pues esperamos gozar de la Pascua eterna, porque tenemos las primicias del Espíritu por el que resucitaste a Jesús de entre los muertos.
Por eso,
Señor, te damos gracias y proclamamos tu grandeza cantando con los ángeles:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Contemplen al Señor y quedarán radiantes; su rostro no se avergonzará.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Dios todopoderoso: te pedimos que cuantos hemos recibido tu gracia vivificadora, nos alegremos siempre de este don admirable que nos haces.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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